903. Donde se confunden: Cariño y dependencia

By

Porque a veces nos acostumbramos tanto a necesitar… que creemos que eso también es amar.

Hay una línea tan fina entre el cariño sincero y la necesidad emocional, que no siempre sabes si extrañas a la persona o a la forma en que te hacía sentir. Si la quieres de verdad o simplemente te has aferrado a lo que representaba para ti en un momento donde estabas roto.

El cariño, cuando es limpio, no duele. Acompaña, calma, suma. No exige, no asfixia, no condiciona. Se da sin esperar que el otro llene nuestros vacíos.

Pero cuando la dependencia se disfraza de cariño, todo se vuelve confuso. Crees que no puedes estar sin ella, no porque la ames con locura, sino porque su ausencia activa todas tus heridas. Porque en tu cabeza, si se va, el mundo vuelve a tambalearse. Porque te quedaste enganchado a cómo te miraba, a cómo te hacía sentir vivo, útil, válido, necesario.

Y ahí ya no es amor. Es miedo. Miedo a volver a sentirte invisible. A no encontrar a nadie que te devuelva esa sensación de ser alguien importante. A enfrentarte al silencio después de haber conocido su voz cada noche.

Confundimos cariño con dependencia cuando seguimos esperando un mensaje para poder respirar tranquilos, cuando seguimos cediendo por miedo a que se canse, cuando empezamos a dejar de ser nosotros para no perder a quien amamos.

Y eso… no es cariño. Es supervivencia emocional.

No se trata de necesitar a alguien para estar bien. Se trata de querer compartir lo bueno que ya somos, sin usar al otro como anestesia.

Yo también he confundido cariño con dependencia. Me he quedado más tiempo del que debía porque no sabía cómo soltar. He llamado amor a lo que era apego. He justificado ausencias por miedo a quedarme solo. Y he aceptado menos de lo que merecía por el simple hecho de no perderla.

Pero ya no. Ya no quiero confundir más.

El cariño no debería doler. No debería hacerte más pequeño. Ni debería hacerte sentir que sin esa persona no eres suficiente.

El cariño de verdad, ese que no se disfraza, te sostiene… pero también te deja caminar solo.


Epígrafe:

“Porque no todo lo que duele es amor. A veces es sólo el miedo disfrazado de cariño.”

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario