Para mí
Deja de engañarte.
No todo lo que dolió era amor.
No todo lo que te hizo esperar era paciencia.
No todo lo que te desgastó tenía sentido.
Ya lo intentaste todo, lo diste todo, te vaciaste.
Y aun así, no fue suficiente para quien no quería quedarse.
No vuelvas ahí.
No pongas tu vida en pausa esperando que alguien descubra tarde lo que nunca supo ver a tiempo.
Mírate: sobreviviste.
Respiras, caminas, ríes a ratos aunque duela.
Eso significa que tienes derecho a más.
A algo limpio, real, correspondido.
No te vuelvas a vender por migajas, porque tú no naciste para eso.
Para quien esté por llegar
Mi plan… eres tú.
Incluye que te rías conmigo todos los días.
Que tu sonrisa sea mi despertador y tu carcajada, mi premio al final de la jornada.
Que incluso en los días grises sepamos inventar un motivo absurdo para reírnos hasta que nos duela el estómago.
Quiero que cada broma tonta se convierta en parte de nuestro idioma secreto.
Que un guiño signifique “te amo” y una mirada cómplice diga “estoy contigo”.
Mi plan no tiene fecha de caducidad.
Es un contrato invisible, firmado con abrazos, sellado con besos, escrito con lo que nadie puede fingir.
Porque si logro encontrarte, si consigo que tu risa se vuelva mi motor, entonces todo lo demás —el trabajo, las preocupaciones, la distancia— perderá importancia.
El mundo podrá esperar.
Mi prioridad… siempre será tu risa.
Continuará…
Deja un comentario