957. Donde se confunden

By

Epílogo de la serie: “Donde se confunden”

En cada esquina de mí habitan contradicciones. He llamado libertad a la soledad, recuerdo a una cicatriz, orgullo a mi miedo, ilusión a mi ceguera, rabia a mi tristeza, paz a mi vacío y silencio a un ruido que no deja de desgarrarme.

Confundirlo todo ha sido mi manera de sobrevivir. Porque a veces es más fácil mentirse que aceptar la herida abierta, más fácil disfrazar el dolor que enfrentarlo de frente. Pero en esa confusión también me perdí. Dejé de saber qué sentía, dejé de distinguir lo que me sostenía de lo que me estaba matando.

Hoy lo escribo porque necesito ponerle nombre a lo que tanto tiempo callé. Porque reconocer las diferencias es empezar a soltar el peso. Y porque, aunque siga tropezando con estas dualidades, ya no quiero engañarme más.

Que quede claro: sigo roto, sigo en proceso, sigo cargando con más de lo que quisiera. Pero al menos ya no me confundo. Ya sé dónde duele, dónde engañaba, dónde me mentía. Y quizá ahí, en esa honestidad brutal, empiece de verdad la reconstrucción.


“Donde antes me confundía, ahora me nombro. Y al nombrarme, empiezo a existir de nuevo.”

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario