He llorado más de lo que quería, tal vez menos de lo que necesitaba… pero cuando mi corazón cierre este capítulo, no volverá a ser el mismo.
Porque hay un punto en el camino en el que las lágrimas ya no limpian, solo repiten la misma herida una y otra vez. Y yo no quiero vivir en círculos. No quiero seguir abriendo las puertas de lo que ya está vacío.
Antes me dolía tanto que escribía sin parar. Cada palabra era un intento de entender, de soltar, de no ahogarme en lo mismo que me hundía. Pero ahora es diferente. Ahora siento que escribir menos también es una forma de sanar. Como si el alma supiera que remover la herida es otra forma de no dejarla cicatrizar.
Quizá por eso duele menos.
Quizá por eso también importas menos.
Porque he aprendido que hay cosas que se pierden cuando las cuidas solo al borde del abandono, cuando se dan por seguras hasta que se dan cuenta de que las has dejado ir. Y yo… yo ya no pienso volver a cuidar lo que solo se acuerda de mí cuando me ve alejándome.
Este capítulo se cerrará.
No sé si hoy, ni si mañana.
Pero cuando lo haga, no habrá vuelta atrás.
Porque cuando el corazón entiende que no merece quedarse donde se rompe, ya no hay motivo que lo haga regresar.
“Un corazón que aprende a cerrar capítulos nunca vuelve a sangrar por la misma herida.”
Continuará…
Deja un comentario