Prólogo
A veces, la vida se escribe en dos tiempos: el del dolor y el de la calma.
Primero está lo que arde, lo que rompe, lo que deja cicatrices que parecen no cerrar nunca. Y después… después llega ese momento en el que ya no duele igual, en el que todo lo que pesaba empieza a soltar.
Estas dos entradas son ese recorrido.
El capítulo del corazón que aprendió a cerrar y el de todo lo que puede empezar cuando por fin ya no hay heridas abiertas.
Porque al final, cada cierre es solo el principio de algo nuevo.
Continuará…
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