989. Recuerdo y Olvido

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Quinta entrada de la serie: “Donde se cruzan”

Hay recuerdos que se niegan a irse.

Se quedan en canciones, en lugares, en fechas que llegan cada año como si quisieran recordarte todo lo que fue y ya no es.

Y, a veces, ni siquiera duelen… pero tampoco se van.

El olvido, en cambio, no es tan fácil como apagar un interruptor.

No es una decisión de un solo día.

Es un proceso lento, casi invisible, en el que un día te das cuenta de que aquello que antes pesaba ya no lo hace tanto.

Que ya no lo piensas cada mañana, que ya no te rompe por dentro como antes.

El recuerdo te mantiene atado.

El olvido te da libertad.

Y entre ambos, uno vive durante un tiempo que no sabe cuánto va a durar.

Lo complicado es que no siempre quieres olvidar.

Porque algunos recuerdos, aunque duelan, son lo último que queda de lo que alguna vez fue importante.

Soltar duele porque sientes que es dejar morir una parte de ti.

Pero llega un momento en el que la memoria y la herida ya no pueden convivir en el mismo lugar.

Ahí es donde entiendes que recordar sin dolor es, quizá, la única forma de ganar esta batalla.


“El recuerdo es inevitable… pero el olvido, tarde o temprano, siempre termina encontrando la forma de entrar.”

Continuará…

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