Prólogo
Llegar hasta aquí no ha sido fácil.
No fueron solo palabras, fueron noches en vela, días de silencio, emociones que pesaban demasiado y páginas que a veces quemaban al escribirlas.
Esta entrada no es un final ni una meta, pero sí es un punto de inflexión.
Mil pasos, mil heridas, mil intentos… y un corazón que, a pesar de todo, sigue latiendo.
Quizás por eso la página 1000 es distinta.
Porque no solo habla de lo que pasó, sino también de lo que queda.
Porque no cierra la historia… solo la escribe con una voz más firme, más consciente y, de alguna forma, más libre.
Mil pasos sobre las cenizas
La historia de todo lo que ardió… y de lo que sigue en pie.
Mil páginas después, miles de palabras cayendo como lluvia sobre un mismo suelo: mi historia, mis heridas, mi forma de seguir vivo.
Nunca pensé que escribir sería esto: abrir el pecho, una y otra vez, dejar que todo lo que dolía encontrara su sitio en letras porque en ningún otro lugar cabía.
No sé si alguna vez escribí para sanar o sólo para no romperme del todo.
Quizás fue un poco de ambas cosas.
He hablado del amor que se fue, de la soledad que a veces abriga, de los días en que la rabia quemaba más que el sol, de la esperanza que, incluso cansada, siempre dejaba una chispa encendida.
He hablado de mí, de las veces que me perdí, de las veces que no supe cómo quedarme ni cómo soltar sin que todo doliera tanto.
Y, de pronto, estoy aquí: con mil entradas escritas, y la sensación de que todo esto fue un largo intento por entenderme, por reconstruirme, por seguir respirando cuando dolía demasiado.
La entrada 1000 no es un final, tampoco es un principio.
Es solo la prueba de que, después de todo, seguí escribiendo cuando pensé que no quedaba nada por contar.
Quizás por eso este número importa: porque significa que, aunque todo ardía, algo en mí se negó a extinguirse del todo.
Y porque ahora, con tantas historias detrás, quiero creer que quedan algunas que ya no dolerán tanto al ser contadas.
“Mil páginas después… sigo aquí.
Y ese, aunque nadie lo diga en voz alta, es un milagro que merece ser escrito.”
Continuará…
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