Con el tiempo he entendido que no todo el que dice querer, sabe cuidar.
Porque querer es fácil, pero hacerlo bien… requiere consciencia, empatía y responsabilidad emocional.
Las personas que te quieren de verdad se preocupan por cómo te hacen sentir.
Y esa es, quizá, la diferencia más grande entre el amor que sana y el amor que duele.
Hay quien dice “te quiero” mientras ignora tus silencios, tus gestos o tus heridas.
Y hay quien no necesita decirlo, porque se nota en cómo te escucha, en cómo te acompaña sin juzgar, en cómo mide sus palabras cuando sabe que podrían lastimarte.
El amor no se demuestra solo con presencia, sino con atención.
Con ese cuidado invisible que no se ve, pero se siente.
Con esa delicadeza de quien entiende que tus emociones también son su espacio, y no las pisa, ni las minimiza, ni las usa para tener razón.
Durante mucho tiempo muchos confundimos amar con aguantar, con entenderlo todo, con justificar lo que nos dolía porque pensábamos que eso era amor.
Pero el amor real no debería doler tanto.
El amor real no te exige callar lo que te hiere ni renunciar a lo que eres para encajar en lo que otro quiere.
Las personas que te quieren bien no te hacen sentir culpable por sentir.
No se defienden con un “así soy yo”, porque saben que amar también implica crecer, rectificar, cuidar.
No buscan tener siempre la razón, buscan no hacerte daño.
Amar bien es preocuparse por el efecto que tienes en el otro.
Por cómo le hablas, por cómo lo haces sentir, por si tus actos lo hacen florecer o lo apagan.
Es entender que el amor no es solo emoción, también es responsabilidad.
Y cuando alguien se preocupa por cómo te hace sentir, no te deja con dudas, ni con miedo, ni con la sensación de que estás pidiendo demasiado.
Te da paz, no vértigo. Te da calma, no ansiedad.
Por eso, ya no busco quien diga que me quiere.
Busco quien se preocupe por cómo me hace sentir.
Porque ahí está la diferencia entre quien te ama por necesidad y quien te elige desde la conciencia.
Y esa diferencia, cuando la encuentras, lo cambia todo.
Continuará…
Deja un comentario