Lee esto detenidamente.
Te voy a ahorrar una recaída emocional.
Porque ya has caído demasiadas veces intentando sostener lo que no te sostenía a ti.
1. No vuelvas a escribirle.
No es orgullo, es dignidad. Si alguien te hace sentir que estorbas, créelo. No necesitas rogarle que te quiera, que te respete ni que te elija. Tu valor no depende de la atención de quien no supo ver lo que valías.
2. No estás confundido.
Ya sabes la verdad, solo que no quieres aceptarla. Te estás aferrando a lo que pudo ser, no a lo que fue. Y sí, eso duele. Pero no puedes construir algo sano sobre una historia que solo tú sigues escribiendo.
3. No fue el final lo que te rompió.
Fue la forma en que te trató cuando ya no le servías. Esa indiferencia, ese silencio… eso dolió más que cualquier adiós. Acuérdate de eso cada vez que tengas la tentación de volver. Cuidarte también es alejarte de lo que te apaga.
4. No estás exagerando.
Te dolió porque te importaba. Te lastimó porque no era justo. Te marcó porque no supiste poner límites a tiempo. Pero eso no te hace débil, te hace humano. Y ahora lo sabes: lo que permites, es lo que repites.
5. Te soltó como si nada.
Y tú sigues aquí, intentando recomponerte entre los trozos. Déjalo ir. No busques explicaciones donde ya no hay respuestas. Tu paz no depende de que alguien vuelva, depende de que no vuelvas a abandonarte por nadie.
6. No fue tu culpa.
No por sentir tanto, ni por entregarte limpio. El error fue darlo todo donde apenas valoraban algo. Eso no habla mal de ti, habla mal de quien no supo ver lo que tenía. No perdiste a alguien que valiera la pena; ellos perdieron a alguien real.
7. No te aferres a lo que ya no existe.
Por más bonito que fuera. Esa felicidad también tuvo vacíos y silencios. No todo lo que dolió fue amor, y no todo lo que terminó fue pérdida. A veces, soltar es la forma más valiente de salvarte.
Así que respira.
Repite esto cada vez que te tiemble la voz.
No retrocedes, estás aprendiendo a cuidarte.
No te rendiste, solo elegiste la paz.
Porque por fin entendiste que hay amores que se dejan ir para no perderte tú también.
Continuará…
Deja un comentario