1029. Lo mejor aún está por llegar

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Quizá hoy necesites recordarte que todo lo que has vivido tenía un propósito.

Aunque duela, aunque todavía no lo entiendas del todo, aunque parte de ti siga allí, en lo que se rompió.

A veces, la vida te pone en situaciones que parecen sin sentido.

Te enamoras de alguien que encaja en cada rincón de tu alma, compartes sueños, haces planes, imaginas futuros… y de repente todo se detiene.

El aire pesa, los días se vuelven lentos, y hasta respirar cuesta.

Y sí, duele. Duele más de lo que uno sabe explicar.

Pero ese dolor también te está enseñando. Te está moldeando. Te está preparando.

Quizá diste todo de ti. Quizá amaste con una entrega limpia, sincera, de esas que ya casi no se ven.

Y aun así, no bastó.

Esa persona decidió tomar otro camino, y tú te quedaste intentando entender en qué momento se torció todo.

Te quedaste allí, quieto, con el alma en pausa.

Pero escúchate bien: eso no te define.

Tú no eres el rechazo. Ni el abandono. Ni ese adiós que no esperabas.

Eres todo lo que siguió después.

Eres la fuerza que te levanta cada mañana aunque te falten las ganas.

Eres el corazón que sigue latiendo, incluso cuando parece no tener motivo.

Eres el intento. La fe. La resistencia silenciosa de quien no se rinde del todo.

No te castigues por seguir sintiendo.

No te avergüences por extrañar.

Eso solo significa que amaste de verdad, y amar nunca fue un error.

Pero entiende también que lo que se fue, debía irse.

Porque a veces la vida limpia el camino para dejar espacio a lo que sí tiene que quedarse.

Y aunque ahora no lo veas, lo que viene tiene sentido.

Las heridas van cerrando, el peso se aligera, y el corazón, tarde o temprano, vuelve a latir con calma.

Un día mirarás atrás y entenderás por qué todo tuvo que ser así.

Por qué ese amor no era el final, sino la lección que te preparaba para algo mejor.

Y cuando ese día llegue, estarás rodeado de amor tranquilo, de cariño sincero, de abrazos que se quedan.

No te desesperes.

No te precipites.

La vida no te quitó nada, solo te está dejando espacio para lo que mereces.

Confía.

Vales mucho.

Y lo mejor… aún está por llegar.

Continuará…

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