1048. Días que pesan más que otros

By

Esta semana me he sentido en pausa.

No porque no pasaran cosas, sino porque todo lo que pasa últimamente parece repetirse con distinto disfraz: el cansancio, el peso del trabajo, las emociones que no sé nombrar, el eco de lo que aún no se apaga dentro de mí.

A veces no sé si estoy avanzando o sólo dando vueltas al mismo dolor con distinto ángulo.

He sentido rabia, miedo, vacío… y una tristeza que no termina de irse.

Rabia por seguir sosteniendo lo que ya me rompe, miedo a dar el salto hacia lo desconocido, y vacío por seguir entregándome incluso cuando no me queda nada.

Es agotador intentar ser fuerte cuando dentro sólo queda silencio.

Y aun así, sigo.

Aunque no sepa muy bien hacia dónde.

Aunque no tenga claro si esto es reconstrucción o simple resistencia.

Sigo porque algo dentro de mí —ese algo que no sé cómo se llama— se niega a rendirse.

Porque, a pesar de todo, todavía hay una parte de mí que quiere creer que el dolor también puede ser una forma de renacer.


A veces vivir no es avanzar, sino aguantar el peso sin dejar de respirar.

Y si esta semana no aprendí nada más, al menos entendí que seguir —aunque sea desde la herida— también cuenta como un acto de fe.

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario