Se nos va la vida extrañando a personas que no nos extrañan.
Queriendo cuidar a quien no valora lo que le ofrecemos.
Dándolo todo por quien nos trata como si le diera igual perdernos.
Y así quedamos vacíos.
Por eso no funciona.
Por eso todo se vuelve jodidamente complicado.
Nos quedamos donde duele, justificamos lo que nos rompe, y llamamos amor a eso que nos quita la paz.
Pero el amor no duele.
El amor no exige tanto.
El amor no te hace sentir que no eres suficiente.
Puedes seguir creyendo que el amor es difícil, que amar te rompe, que hay que aguantar para que funcione… o puedes empezar a entender que el amor es como tú permites que sea.
Las cosas cambian cuando pones límites, cuando dejas de dar segundas oportunidades que ya sabes en qué terminan, cuando te vas sin miedo de donde no te valoran, cuando dejas de convencer, de pedir, de suplicar.
No se trata de rendirse, se trata de dejar de insistir donde no hay nada que salvar.
De entender que no todo lo que duele merece ser llamado amor.
Que no estás perdiendo a nadie, estás recuperándote a ti.
Y sí, se nos va la vida… se nos va la vida creyendo que el amor debe doler,
cuando en realidad, lo único complicado es quedarse donde nunca nos amaron de verdad.
💔 “Porque el amor no se ruega. Se comparte.
Y cuando tienes que mendigarlo, deja de ser amor y empieza a ser costumbre.”
Continuará…
Deja un comentario