1085. Cuando la vida te pone la canción que más duele

By

Día 4 · Año 2

Hoy la vida ha vuelto a tener ese humor extraño que a veces parece medio cruel, medio irónico.

No sé cómo lo hace —si es el destino, el azar o simplemente mi móvil con mala leche—, pero justo esta mañana, cuando no tenía fuerzas ni para sostenerme, ha decidido poner Un millón de cicatrices, de El Canto del Loco.

Sí, esa.

La última canción que necesitaba oír hoy… y, al mismo tiempo, la única que resumía exactamente cómo me siento.

No ha sido casualidad.

No podía serlo.

Porque esa canción aparece en los días raros, en los días en los que aguantas el peso a pulso, en los días en los que la decepción aprieta más que la tristeza, y en los que el corazón camina sin ganas, pero camina igual.

Y hoy ha sido uno de esos días.


Un millón de cicatrices… y todavía sigo aquí

La escuché y me golpeó una verdad que llevo meses evitando:

He acumulado cicatrices que no pedí.

He amado demasiado, esperado demasiado, confiado demasiado… y todo ese “demasiado” me ha dolido demasiado.

La canción habla de eso:

De dar más de lo que te devuelven.

De romperte mientras intentas sostener algo que ya estaba muerto.

De seguir creyendo cuando ya nadie apuesta por ti.

De quedarte incluso cuando tú mismo sabes que deberías irte.

De perderte para que la otra persona no se perdiera.

Y también habla de algo que cuesta aceptar:

El problema no fue amar.

El problema fue amar sin medida el lugar equivocado.


Decepción: lo que queda cuando ya no queda nada

No estoy enfadado.

No tengo rabia (aunque quizá debería).

Lo que tengo hoy es ese vacío seco que deja la decepción cuando cae justo sobre la herida que aún no cerraste.

La decepción pesa más que el dolor, porque el dolor al menos tiene explicación.

La decepción no: es saber que esperabas algo que nunca iba a llegar.

Y esa canción —hoy, justo hoy— me lo recordó de una forma que no quería escuchar.


Pero también me recordó algo más

Que sigo vivo.

Que sigo sintiendo.

Que sigo avanzando aunque duela.

Que sigo reconstruyéndome con todas estas cicatrices que, aunque no las pedí, son parte de mi historia.

A veces una canción aparece para hundirte un poco.

Pero otras, como hoy, aparece para decirte:

“Míralo. Aún te duele.

Pero sigues aquí.”

Y eso, aunque se me haya hecho un nudo en la garganta… también es reconstruirse.

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario