1087. La primera vez que me vi de verdad

By

Día 5 – Año 2

Hoy he despertado con una imagen que no sabía que necesitaba ver.

Una imagen que resume un año entero de dolor, de piedras, de silencios, de mentiras que no eran mías, de cargas que no merecía llevar.

La imagen era yo.

Pero no el yo roto que he arrastrado tanto tiempo.

Era un yo visto desde fuera… con la verdad puesta sobre la mesa.

Un hombre caminando con el corazón partido, arrastrando culpas que no le pertenecían, creyéndose el villano de una historia donde él era el único que amaba limpio.

Un hombre que ha pasado más de un año castigándose por heridas que no se hizo él.

Un hombre que pensaba que había fallado… cuando en realidad fue fallado.

Y al verlo así, desde fuera, entendí algo que por fin me atravesó de verdad:

No era yo.

Nunca fui yo.

Nunca fue por mí.

No fui yo quien mentía.

No fui yo quien escondía cosas.

No fui yo quien sembraba dudas para tapar lo que hacía a escondidas.

No fui yo quien destruyó algo que podría haber sido hermoso.

Yo solo amé.

Con mis límites.

Con mis heridas.

Con mis torpezas.

Pero limpio.

Yo entregué lo que tenía.

Yo estuve incluso cuando ya no había nada que sostener.

Yo me quedé cuando ella ya estaba lejos.

Yo intenté salvar lo que ya estaba muerto.

Y hoy, por primera vez en un año, dejo de pedirme perdón por cosas que no hice.

Hoy decido mirarme como debería haberme mirado hace mucho tiempo:

como alguien que hizo lo que pudo, con lo que tenía, desde un corazón que jamás buscó hacer daño.

Y duele, sí.

Duele entenderlo.

Duele abrir los ojos.

Duele admitir que fui traicionado mientras yo aún creía en lo nuestro.

Duele saber que mientras yo esperaba… ella ya estaba en otra historia.

Pero hay un tipo de dolor que libera.

Un dolor que no destruye, sino que despierta.

Ese es el de hoy.

Porque hoy sé que no me quedé corto.

Hoy sé que no fui “poco”.

Hoy sé que no me fallé a mí mismo.

Hoy sé que mi amor no fue una mentira.

Hoy sé que saldré de esta versión rota que ella dejó atrás.

Y, aunque aún duela, aunque aún pese, aunque aún se me haga cuesta arriba…

Hoy empiezo a mirarme con la verdad en la mano.

Y desde ahí, quizás, pueda empezar a sanar de verdad.

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario