1102. Vuelvo a casa… y algo en mí también vuelve

By

Salí de casa el viernes a las 4:45 de la madrugada y acabo de volver ahora, dos días después, con el tiempo justo para respirar y recordarme que sigo vivo.

Todo por trabajo. Todo por este mismo ritmo que llevo años sosteniendo, aunque me esté dejando el alma por el camino.

Y aun así… hoy ha pasado algo curioso.

Ha sido una paliza física enorme, sí.

Horas de carretera, de carga mental, de responsabilidades, de prisas, de imprevistos.

Pero dentro de toda esa vorágine, mi cabeza por fin descansó.

No pensé.

No recordé.

No dolió.

No pesó.

Mi mente estuvo ocupada en sobrevivir al ritmo, y por primera vez en muchos días, no estuve luchando conmigo mismo.

Eso, aunque parezca una tontería, fue descanso.

Una tregua.

Un paréntesis en este cansancio que llevo arrastrando desde hace demasiado.

Ahora ya estoy en casa.

Por fin.

Y mientras mi cuerpo se va derritiendo poco a poco del agotamiento, aparece otra sensación:

el vértigo.

Vértigo porque mañana empieza una semana dura.

Vértigo porque probablemente estoy viviendo mi último mes en un trabajo que me ha desgastado más de lo que jamás admitiré en voz alta.

Vértigo porque abrir mi propio negocio es una idea que me ilusiona y me da miedo a partes iguales.

Vértigo porque por primera vez en mucho tiempo siento que me estoy eligiendo… y eso también cuesta.

Estoy cansado.

Pero también estoy un poquito más claro.

Hoy la vida me dio una tregua mental.

Y aunque haya sido por agotamiento, me la quedo.

Mañana veremos qué trae el mundo.

Hoy, simplemente… he vuelto.

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario