1108. Donde empieza lo que todavía no conozco

By

Hoy no traigo grandes frases ni revelaciones profundas.

Hoy solo traigo algo que me está naciendo por dentro, despacio, sin ruido… pero real.

Creo que estoy empezando a entender que cada día puede ser un punto de partida.

Que incluso cuando la vida se repite como un eco —con dolor, cansancio, rutina o incertidumbre— siempre existe una grieta por donde se cuela la posibilidad de empezar distinto.

No hace falta que todo cambie.

No hace falta tener fuerzas de sobra.

No hace falta que el corazón esté perfecto.

A veces basta con un gesto mínimo:

un pensamiento que se acomoda,

un cansancio que deja de asustar,

un miedo que ya no dirige todo,

una voz interior que, de pronto, dice:

“Todavía no has vivido lo mejor.”

Y aunque el dolor siga ahí, aunque lo que pesa siga pesando, hoy siento algo diferente: una especie de claridad nueva, una calma que no hace ruido, una intuición de que lo que viene… merece que yo siga aquí.

Quizá la vida no me está pidiendo que olvide, ni que corra, ni que lo tenga todo resuelto.

Quizá solo me está diciendo que me prepare.

Que lo que se fue ya no vuelve.

Pero lo que viene —lo que realmente está destinado para mí— todavía no lo conozco.

Y eso, por primera vez en mucho tiempo, no me asusta.

Me llama.

Hoy no cierro nada.

Hoy no renuncio a nada.

Hoy simplemente doy un paso hacia adelante, aunque sea pequeño.

Porque a veces un solo paso es suficiente para cambiar la dirección entera de una vida.

Y la mía…

creo que por fin está empezando a girar hacia un lugar distinto.

Un lugar más mío.

Un lugar que, aunque no sé cómo será, ya empieza a sentirse mejor que todo lo que dejo atrás.


“Lo que se queda atrás ya no me sostiene; lo que viene aún no lo conozco… pero hoy, por fin, tengo ganas de averiguarlo.”

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario