Hoy no he tenido tiempo para sentarme a escribir.
No por falta de ganas, sino porque la vida —por fin— estaba ocurriendo en otra dirección.
He dado otro paso más para abrir el negocio.
Pequeño desde fuera. Enorme por dentro.
No ha sido un día épico.
No ha habido frases bonitas ni grandes revelaciones.
Solo decisiones, llamadas, movimientos que no se ven… pero que pesan.
Y eso también es escribir una historia.
Solo que hoy la he escrito con hechos.
A veces avanzar no es reflexionar,
es hacer.
Aunque sea cansado.
Aunque sea sin aplausos.
Aunque sea en silencio.
Hoy no hubo palabras.
Hubo camino.
Y con eso, hoy, es suficiente.
Continuará…
Deja un comentario