Te voy a contar algo que quizá no sabías sobre la Navidad:
No hace falta que estés bien.
Puedes, perfectamente, no estarlo.
La Navidad es una festividad, una celebración… no una obligación.
No tienes que demostrar nada.
No tienes que explicar nada.
No tienes que justificar cómo te sientes.
Nadie tiene por qué saber por lo que estás pasando.
Nadie vive la misma historia que tú.
Nadie carga con tus miedos, tus pérdidas, tus silencios ni tus batallas internas.
Y porque de repente el calendario marque que hay que reír, brindar, cantar o saltar, no significa que tengas que hacerlo.
Entiéndeme bien:
no te digo que tengas que estar triste.
Te digo que tienes todo el derecho del mundo a estarlo.
Si estamos de vacaciones, si estamos celebrando algo, debería ser para descansar.
No para añadir otra exigencia más a la cabeza.
No para forzarte a sentir algo que ahora mismo no te nace.
Yo no sé por lo que estás pasando.
Pero sea lo que sea… pásalo.
A tu ritmo.
Como puedas.
Sin culpa.
No te voy a imponer un “Feliz Navidad”.
Pero sí te voy a desear que la pases.
Y si puede ser en paz, aunque sea un poco, o a ratos, o solo por momentos…
que sea así.
Feliz Navidad.
Os quiero.
Continuará…
Deja un comentario