Primer día duro en lo que ya empiezo a llamar mi nuevo hogar.
No ha habido épica, ni discursos, ni grandes revelaciones.
Sólo limpieza. Mucha.
Manos ocupadas, cabeza en silencio.
Cansancio físico del que coloca las ideas sin necesidad de pensarlas.
Hoy no he construido nada visible, pero he empezado a preparar el espacio donde todo va a ocurrir.
La cuenta atrás ya no es una idea.
Es polvo, agua, esfuerzo… y realidad.
Ahora toca ducha, cena y descanso.
Mañana, un poco más.
Continuará…
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