Un día más de muchas horas.
De cansancio físico.
De llegar a casa cuando el cuerpo ya va solo.
Pero no ha sido un día cualquiera.
Hoy todo pesa distinto.
No menos, pero distinto.
Porque cuando el esfuerzo es para algo que es tuyo, el agotamiento no vacía: construye.
Sigo llegando tarde.
Sigo terminando rendido.
Pero ya no me voy a dormir con la sensación de haberme dejado la vida en un lugar que no me pertenecía.
Ahora cada hora tiene sentido.
Cada decisión tiene dirección.
Cada paso, por pequeño que sea, va hacia delante.
No es fácil.
No es cómodo.
No es rápido.
Pero es mío.
Continuará…
Deja un comentario