Hoy no fue un día para pensar ni para escribir largo.
Fue uno de esos días que te empujan, te arrastran y te llevan sin pedir permiso.
Voy con prisa, con cansancio y con la cabeza llena,
pero también con la certeza de que sigo avanzando, aunque sea a trompicones.
No todos los días se construyen con calma.
Algunos se levantan simplemente resistiéndolos.
Y hoy, con todo el caos, también cuenta.
Continuará…
Deja un comentario