Un día más o un día menos.
Todo depende del lugar desde donde lo mires.
Durante mucho tiempo conté los días como carga.
Un día más de cansancio.
Un día más de aguantar.
Un día más de repetir sin preguntarme demasiado por qué.
Hoy los cuento distinto.
Cada día que pasa puede ser leído como un peso añadido… o como uno que se va soltando.
Un día más lejos de lo que dolía.
Un día menos para sentirme atrapado.
Un día más cerca de una vida que, aunque exigente, al menos es mía.
No todo es épico.
No todo es ilusión constante.
Hay días en los que el cuerpo va antes que la cabeza, y la cabeza antes que el corazón.
Días de cansancio real, de silencios largos, de llegar a casa sin ganas de pensar.
Pero incluso esos días cuentan.
Porque no todos los avances hacen ruido.
Hay procesos que no se celebran, solo se sostienen.
Y hay decisiones que no se entienden desde fuera, pero que por dentro son la única forma de seguir respirando en paz.
Hoy no sé si ha sido un día más o un día menos.
Solo sé que ha sido un día honesto.
Un día vivido sin huir.
Un día en el que, aunque cueste, sigo caminando hacia delante.
Y a veces, eso es suficiente.
Continuará…
Deja un comentario