Escribo esto desde la rabia más profunda que he sentido en mi vida, nunca pensé que pudiera hacerme tanto daño, a la cara y le diera absolutamente igual, jamás creí que pudiera ser así, resulta que al que culpaba ella misma de falta de empatía era a mi (que al final, todo es trabajar y terapia) y la que ha terminado haciendo daño queriendo siempre, ha sido ella, la “empática”, la que ha aguantado mucho, la falsa.
¿Cómo puedo haber llegado a este punto? ¿cómo puedo haber llegado a sufrir tanto por una persona a la que no le importo lo más mínimo? La llevo teniendo en un pedestal en todas las facetas de la vida, como pareja, persona, amiga y trabajadora desde febrero de 2022 cuando la conocí y realmente, ¿se lo merece?. La forma en que me trató mas de una vez, las voces, las malas palabras, los enfados, el echarme de la que en ese momento era nuestra casa varias veces y agachar la cabeza porque creía que era lo que ella necesitaba en ese momento.
Sí, tú soportaste cosas, muchas, aunque de muchas de ellas yo no era consciente, aunque eso ya es lo de menos, sin embargo, tú, tú fuiste consciente de todo lo que me hacías, del trato que me dabas, en todo momento y era sólo por hacerme daño.
¿Para qué el paripé de hace dos días de “escucharme” como me rompía delante de ti? acaso no era suficiente con saberlo ya y lo tenías que confirmar en vivo y directo, ¿para que el “cuando quieras quedamos para un café y hablamos de todo esto”? supongo que sería para luego llegar a casa abrazar a Dani y sentirte mejor con la mierda en la que me has quedado, ¿me equivoco? bueno, es algo que tampoco sabré porque ni voy a perder el tiempo en preguntarte ni tú en leer esto como ibas a hacer. Se suponía que me dijiste que te mandase en enlace de esto, para leerlo, no sé si reír o llorar, de lo que tengo ganas sí lo sé en estos momentos, porque no has tenido tiempo, ni lo tendrás. Seguramente, incluso te moleste verme mal, porque, claro, “¡tampoco puedes estar así toda la vida!”, ¿verdad?. No te preocupes, bueno, no lo haces, sólo es una expresión.
Ojalá, pudiera elegir no sentir nada hacia ti, ni amor ni odio, nada. Ojalá, pudiera ver y centrarme en todas esas mierdas que yo también aguanté y yo sí supe perdonar porque lo que sentía era más fuerte y no tan pasajero, por lo que me has demostrado estos últimos meses pero, sobre todo hoy. Ojalá, pudiera elegir no volver a verte, ni saber absolutamente nada de ti.
Del amor al odio hay un paso, soy tan tonto que no seré capaz de odiarte pero… cuanto me gustaría hacerlo ahora mismo.
Continuará…
Replica a Mauricio Migoya Cancelar la respuesta