123. Entre la melancolía y la plenitud

By

Voy a intentar explicarlo de la mejor manera posible, S, tú, con todo lo que eres, me tienes atrapado entre la melancolía y la plenitud.

Intento ponerlo en contexto, llevo poquito tiempo reconociendo emociones, sentimientos. Estas dos son emociones que no logro comprender por completo, he estado leyendo sobre ellas, al igual que sobre la mayoría de las que voy experimentando o intentando comprender, (cuanto me gustaría que estuvieras viviendo todo este proceso conmigo y me fueras explicando y ayudando a entender) creo que estas dos se entrelazan cada vez que te miro, cada vez que pienso en ti.

Es como si fueras la representación perfecta de la contradicción, de esos momentos en los que lo único que quiero es estar a tu lado, pero al mismo tiempo sé que ya no es posible, como si estuvieran en un espacio intermedio, entre lo que podría ser y lo que es.

Hay veces en las que, simplemente, te pienso y me inunda una melancolía profunda por todo lo que estoy aprendiendo con el simple hecho de pensarte o verte. No sé si es por todas estas veces en las que no ya no nos “encontraremos”, por los caminos que no vamos a recorrer juntos, o por todas esas palabras no dichas que se quedaron atrapadas en mí, como si esperaran un momento perfecto para salir a la luz y ahora lo estoy consiguiendo. En esos momentos, siento como si algo de ti estuviera ausente, aunque estés justo frente a mí. Quizá todo lo que no hemos sido aún se vuelve una especie de nostalgia que no me deja en paz, como un susurro constante en mi mente.

Lo curioso es que, tan pronto como tu risa llena el espacio, tan pronto como tus ojos se encuentran con los míos, todo cambia. La melancolía se disuelve como niebla al sol, y en su lugar surge una plenitud tan intensa que me hace olvidar lo que me atormentaba. Cuando estas cerca, cuando recuerdo los momentos vividos a tu lado, cuando compartimos incluso el más mínimo instante, siento que el tiempo se detiene y todo lo que me rodea se desvanece. Es como si, en tu presencia, pudiera encontrar lo que siempre busqué sin saberlo. No hay necesidad de buscar más respuestas, porque en esos momentos, todo está claro.

Te tengo, pero al mismo tiempo siento que no te tengo. Cada vez que estás cerca, me siento lleno, completo, como si todo lo que he vivido me hubiera llevado hasta ti, hasta este preciso momento. Pero, cuando te alejas o cuando vuelvo a la realidad que estamos viviendo, esa plenitud se vuelve un recuerdo efímero, y la melancolía regresa, como un viento frío que me recuerda lo fugaz que ha llegado a ser nuestra cercanía.

Me encuentro entonces preguntándome si lo que siento es real, si este ir y venir entre la tristeza y la felicidad tiene algún sentido, o si simplemente soy un espectador de algo que nunca sucederá. Sin embargo, no puedo evitar seguir buscando esos momentos de plenitud, esos momentos donde tu risa es todo lo que necesito para olvidar el resto del mundo.

Tus silencios, esos que a veces me llenan de dudas, también me muestran la belleza de lo que podría venir. La incertidumbre que me provocas me lleva a un lugar donde el presente es todo lo que importa, y cada segundo junto a ti es suficiente para que me sienta vivo, para que me dé cuenta de que, aunque no tengo todas las respuestas, este vaivén entre la melancolía y la plenitud es lo que realmente me hace sentirte cerca, lo que me hace apreciarte con cada fibra de mi ser.

Tal vez nunca llegue a entender por qué me haces sentir de esta manera, pero no busco hacerlo, en este espacio intermedio, entre la melancolía que me trae recuerdos de lo que no ha sido y la plenitud que me llena cada vez que estás cerca, encuentro algo único, algo que me hace querer seguir aquí, atrapado entre estos dos mundos. Quizá, al final, no se trata de comprenderlo todo, sino de vivirlo, de sentirlo, de entregarme a esta experiencia que solo tú sabes crear sin siquiera ser consciente de que lo haces.

Y así, me quedo, entre la melancolía y la plenitud, sin necesidad de elegir, porque en este equilibrio, entre la duda y la certeza, entre la distancia y la cercanía, es donde verdaderamente te encuentro, donde me pierdo, donde te pierdo y donde vuelvo a encontrarme de nuevo. Y aunque no sé lo que el futuro me deparará pero, sé que mientras albergue la más mínima esperanza de que pueda existir un futuro en el que estar a tu lado, no me importará estar atrapado aquí, porque es aquí donde, por fin, soy yo mismo, en este enigma que me haces sentir y que voy descubriendo cada día.

Entre la melancolía y la plenitud…

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario