Ayer visité al psicólogo y voy a transcribir como puedo la conversación, no me quedé literalmente con todo pero, a grandes rasgos lo que vino a decirme ha sido algo así, seguramente haya omitido y/o modificado algunas palabras y seguro añadido algo porque era imposible que me quedara con todo. Comienzo:
Sufrir por amor es una experiencia universal que todos enfrentamos en algún momento de la vida. Como psicólogo, puedo decirte que el dolor emocional que sentimos tras una ruptura, una relación no correspondida o una crisis amorosa no es sólo cuestión de romanticismo; es un choque directo con nuestra forma de entender el mundo, nuestras expectativas y, muchas veces, nuestra autoestima. El corazón duele, sí, pero ese dolor no sólo viene de los recuerdos o las canciones de desamor que te empeñas en repetir.
Tiene mucho que ver con cómo tu cerebro procesa el rechazo, la pérdida y esa sensación de vacío que parece no tener fondo.
Piensa en esto: cuando estás enamorado, tu cerebro está dopado, literalmente.
La dopamina, la oxitocina, la serotonina y todas esas sustancias que suenan a nombres de villanos de ciencia ficción, están haciendo una fiesta ahí dentro. Cuando esa relación se termina o no es como esperabas, se corta el grifo de golpe, y tu cerebro entra en modo abstinencia.
Es como si te hubieran quitado el chocolate más rico que probaste y encima te dijeran que nunca más podrás comerlo. Un drama.
Además, el sufrimiento por amor toca fibras muy profundas: nuestros miedos al abandono, a no ser suficientes, o a no encontrar a nadie que «nos ame así».
Y aquí viene lo importante: muchas veces sufrimos más por lo que imaginamos que perdimos que por lo que realmente teníamos.
Idealizamos, inflamos y creamos un pedestal para la relación y, cuando todo se va al garete, nos sentimos como si nos hubieran arrancado una parte de nosotros.
¿La buena noticia? Esto también pasa. ¿La mala? No pasa sólo con llorar y esperar.
Hay que meterle cabeza, además de corazón. Cuestionarte: ¿qué aprendí de esto? ¿Qué cosas puedo cambiar en mí para no repetir patrones? ¿Cómo puedo darme el amor que estoy buscando afuera?
En lugar de buscar culpables (ella, tú, el entorno, la vida), enfócate en responsabilizarte. ¿Qué puedes hacer hoy para estar un poquito mejor? Quizá apagar esa playlist de «yo sin ti no soy nada» y salir a dar un paseo.
Tal vez escribir cómo te sientes, para soltar algo de la carga. O simplemente recordarte que no pasa nada por sentirte mal. Es parte del proceso, y aunque ahora todo se vea gris, hay colores esperando detrás del nubarrón, al final del camino esas nubes se despejarán y verás el sol de nuevo.
Continuará…
Replica a BDEB Cancelar la respuesta