De acuerdo, llevo tiempo leyendo e informándome de este problema puesto que me ocurre con asiduidad y tengo que darle una vuelta por mi propio “bienestar”.
Según la psicología el mayor problema de los que pensamos demasiado es que cuando nos apegamos a alguien todo nuestro estado de ánimo depende de esa persona nos responda.
Nos volvemos tan sintonizados con las emociones de los demás que podemos notar el más mínimo cambio en las de alguien, esto puede llevarnos a sobre interpretar situaciones creando preocupaciones que no existen.
El desafío para los que pensamos en exceso no es sólo darnos cuenta de estos patrones sino aprender a regular nuestras propias emociones. En el momento que permitimos que nuestras emociones nos controlen corremos el riesgo de lastimarnos a nosotros mismos o a esa persona a la que estamos apegados en el proceso.
Nuestro bienestar emocional no debe depender de factores externos, tenemos que encontrar estabilidad dentro de nosotros mismos, aprender a distinguir entre lo que es una preocupación real y lo que es un producto de nuestra mente hiperactiva.
Debo empezar a practicar el desapego emocional, no en un sentido frío, sino como un acto de auto cuidado. Debo aprender a observar mis pensamientos y emociones sin reaccionar automáticamente a ellas.
Otro de los problemas que tenemos los que pensamos demasiado es que pensamos mucho pero además, todo lo que sentimos, también lo sentimos muy fuerte y esa combinación es muy, muy peligrosa.
Hay varias cosas que debo tener claras cuando comienzo con el proceso de sobre pensar una y otra vez:
- No puedo controlar el pasado pero, puedo controlar el momento presente.
- Hoy lo he hecho lo mejor que puedo, no tengo el control sobre lo que pasará mañana.
- No necesito la aprobación de las demás personas.
- Mis pensamientos no son ni tienen porqué convertirse en realidad.
- No permitiré que el temor a la decepción me impida disfrutar de este día.
- No soy perfecto ni lo puedo controlar todo. Las cosas pasan por algo y sino pasan, también es por algo.
- Un día a la vez, mañana ya veremos.
He de recordar que la paz interior no viene de controlar a los demás sino de controlar mi propio mundo interior.
Continuará…
Replica a Mi Viaje a la Lectura Cancelar la respuesta