Despertar a tu lado y verte dormir ha sido uno de esos momentos que no se buscan, pero que se quedan grabados en la memoria. No quise despertarte, porque estabas tan en paz que sentí que cualquier movimiento podría romper esa burbuja de calma que te envolvía. Solo me quedé un rato mirándote, admirando la forma en que hasta dormida sigues siendo la cosa más bonita que he visto.
No pude resistirme y te dejé un beso en la mejilla, otro en la frente, como si en esos pequeños gestos pudiera decirte todo lo que aún no he encontrado las palabras exactas para expresar. Me encanta hacerlo, es mi manera de recordarte que estás segura conmigo, que me importas más de lo que quizás puedas imaginar.
Anoche fue una de esas noches que se sienten como un refugio, donde todo lo que pesaba en la semana se quedó fuera, y solo existimos tú y yo, hablando, riendo, compartiendo. Gracias por escucharme, por darme tu tiempo, por hacer que todo sea más fácil simplemente con estar.
Espero que al despertar leas esto y sonrías, que tu día empiece con la misma paz que transmitías mientras dormías. Y que recuerdes que, aunque no esté justo ahora a tu lado, sigo aquí. Y seguiré aquí.
Nos vemos en un rato, mi niña.
Continuará…
Replica a Priti Cancelar la respuesta