469. De lo que callé… a lo que por fin me permito vivir

By

A los 24 o 25 años seguía en casa de mis padres, pero la situación me ahogaba. No tener intimidad, las preguntas constantes, la sensación de no ser dueño de mis propios pasos… me sobrepasaba. Así que decidí hacer las maletas, buscarme la vida, empezar de cero. Cáceres fue el lugar. La idea era sencilla: trabajar de lo que fuese, estabilizarme y luego aspirar a algo mejor.

Tres días después, ya tenía trabajo. El de mis sueños, sí… Burger King. Puede parecer irónico, pero allí aprendí mucho: sacrificio, constancia, compañerismo, humildad. Y justo entonces conocí a una chica. A la semana estábamos juntos. No podía creerlo: llevaba un mes fuera de casa y ya tenía trabajo y pareja. Nos íbamos conociendo poco a poco, cada uno tenía su espacio, su vida… pero al llegar a casa, éramos uno.

Hasta que todo se rompió.

Una noche, tras un turno de casi 12 horas, llegué a casa y no había nada. Ni muebles. Ni ropa. Ni ella. El piso, a mi nombre. Su nombre, su DNI… no existían. Esa persona que durante un año compartió mi vida había sido una mentira. Y lo más duro no fue lo material —aunque se llevó mi dinero, vació mi cuenta, generó una deuda de más de 12.000€ a mi nombre—, sino lo emocional: la traición silenciosa, el vacío. El volverme invisible hasta para mí.

No lo conté. A nadie. Ni a mi familia, ni a mis amigos, ni a mis futuras parejas. Llevé esa carga solo, con la coraza bien puesta, convencido de que la vulnerabilidad era peligrosa. Me centré en trabajar, pagar deudas, sobrevivir. Con los años llegué a pagar casi 30.000€ entre todo, solo por intentar rehacer lo que me había sido arrebatado.

Esa fue la raíz. Ahí nació el miedo. Ahí se gestó esa parte de mí que después no supo compartir lo que sentía, que protegía tanto a los demás que se olvidaba de sí mismo, que se escondía detrás de una sonrisa, de un detalle, de un “todo bien” cuando por dentro el mundo se caía.

Y por eso, cuando años después conocí a S, y quise hacerlo bien, quise entregarme… esa versión rota de mí aún seguía ahí. No supe mostrarme del todo. No supe abrir del todo la puerta.

Hoy, más de 20 años después de aquello, esta es la primera vez que lo escribo, lo comparto… y me libero.

Porque he aprendido que lo que se calla, se pudre dentro. Que lo que no se expresa, te ata. Y que vivir con miedo a que te vean tal cual eres es, en realidad, no vivir en absoluto.

Hoy empiezo a soltar. Hoy empiezo a vivir. Y no lo hago solo.

Gracias a quien me está leyendo y acompañando. Y gracias, especialmente, a quien me ha enseñado que no todo el mundo viene a romper, que también hay quienes llegan a sanar. Que hay personas que te miran de verdad, sin expectativas, sin condiciones, y te susurran que puedes volver a confiar.

Este texto ya no es solo sobre el pasado. Es una puerta. Es un antes y un después.

Es el punto exacto en el que empiezo, por fin, a escribir desde la verdad. Desde la paz. Desde el amor.

Porque vivir no es seguir respirando con la herida abierta, es aprender a cerrarla sin que duela al tocarla.

Y a ti, que estás ahora mismo dándome la mano sin pedirme que sea más de lo que soy…

Gracias por enseñarme que el amor también puede ser calma.

Que la vida no siempre tiene que doler para sentirse real.

Y que compartir mis miedos no me hace débil, sino más humano.

Continuará…

Posted In ,

3 respuestas a “469. De lo que callé… a lo que por fin me permito vivir”

  1. Avatar de El Onironauta

    Por cada persona que es así hay nueve que son lo contrario, el resto del porcentaje son neutras. Guardar ese secreto pudo haberte hecho sentir protegido. Ahora que estás preparado y has dado el paso de hacerlo saber. Las personas están llenas de miedos y puede que el de otras personas choquen con los tuyos. Solo hay que aprender a conocer a los demás para saber que, en algunas ocasiones, tus secretos serán guardados.
    Magnos sueños.

    Le gusta a 1 persona

    1. Avatar de Óscar David

      Me encanta la reflexión que acabas de hacer. Un abrazo.

      Le gusta a 1 persona

  2. Avatar de El Onironauta

    A Mandar.

    Me gusta

Replica a El Onironauta Cancelar la respuesta