No sé si las palabras alcancen para decirte lo que significa este momento que estamos viviendo. A veces cierro los ojos y trato de entender cómo llegamos aquí, cómo este sentimiento se ha vuelto parte de todo. Lo cierto es que contigo, la vida tiene otra forma, otro ritmo, otra profundidad.
No quiero idealizar lo nuestro ni vestirlo de perfección, porque no la necesitamos. Me basta con saber que estamos caminando juntos, que nos encontramos en medio de todo lo que somos, con nuestras historias a cuestas, y que, a pesar de las diferencias, seguimos apostando el uno por el otro.
Me gusta cómo nos descubrimos sin prisa, cómo incluso en los silencios hay certezas, cómo mirarte me da esa paz que no encontraba en ningún otro lado. No quiero pensar en el futuro con miedo ni en el pasado con nostalgia. Solo quiero seguir aquí, en este presente que no pide explicaciones, donde existimos sin máscaras, sin guiones, siendo simplemente nosotros.
Gracias por no exigirme más de lo que puedo dar y, al mismo tiempo, hacerme sentir que puedo darlo todo. Gracias por no presionarme para sanar más rápido, pero aún así estar ahí, presente, suave, firme. Por no querer cambiarme, pero acompañarme mientras yo elijo cambiar por mí.
A veces creo que llegaste justo a tiempo, aunque no sepa bien cuál era la hora. Y sí, puede que aún me queden muchas cartas por escribir, pero mientras tú estés en mi vida, siempre tendré algo que decirte.
Porque contigo, incluso el silencio sabe a hogar.
Continuará…
Deja un comentario