Y yo, sin decir nada, me río.
No porque haya pasado algo especialmente gracioso, sino porque disfruto el simple hecho de mirarte.
De tenerte al lado.
De compartir el tiempo, aunque no hagamos nada.
De saber que estás.
Hay algo en ti que no necesita alzar la voz para cambiarlo todo.
Una paz.
Un brillo discreto.
Una forma de estar que me recoloca incluso en los días torcidos.
A veces te observo en silencio, sin que te des cuenta, y pienso en lo bonito que es que existas.
En lo fácil que es quererte sin hacer preguntas.
En lo mucho que ha mejorado mi mundo desde que llegaste.
Porque sí… algo tan simple como verte, como saberte cerca, como escucharte hablar de tu día o verte acomodarte el pelo sin darte cuenta… me basta.
Me basta para sonreír, para olvidar un poco lo que dolió antes, para sentir que la vida, contigo, se vuelve un lugar más amable.
Y no sé si te das cuenta, pero tú, con tu calma, estás haciendo que empiece a creer en los días que no duelen.
En los silencios que abrazan.
En los amores que no asfixian.
Gracias por ser eso.
Lo simple.
Lo real.
Lo que no hace ruido, pero lo cambia todo.
Continuará…
Replica a marylia4 Cancelar la respuesta