Si le rompes el corazón a una persona… y esa persona, en lugar de devolverte el golpe, elige seguir tratándote con respeto, con ternura, con cuidado… detente un segundo. Piensa. Respira. Reflexiona.
Porque eso no es debilidad. Eso es amor. De verdad.
Es alguien que, aun herido, se sigue preocupando por ti.
Alguien que, pese al dolor, prefiere seguir deseándote lo mejor en lugar de hundirse en el rencor.
Y eso no lo encuentras dos veces.
Cuando alguien, después de haberle destrozado por dentro, aún te mira con ojos de cariño, aún pregunta por ti, aún te cubre aunque ya no le pertenezcas… no has ganado nada con tu libertad.
Has perdido una de esas almas que saben amar sin condiciones.
A veces, el amor más puro es ese que se queda a la distancia correcta para no doler, pero lo bastante cerca como para sostenerte si caes.
Ese que no hace escándalo, pero que late en silencio por ti, incluso cuando tú ya no escuchas.
No hay mayor pérdida que la de una persona buena que supo amarte incluso cuando ya no lo merecías.
Y, por desgracia, eso uno no lo entiende hasta que un día vuelve la vista atrás… y ya no está.
Continuará…
Replica a manuelwarlok Cancelar la respuesta