Hoy comienza un viaje diferente. No es hacia un lugar nuevo, sino hacia un estado de ser más libre, más consciente, más mío. He decidido emprender una desintoxicación emocional, un proceso para liberarme de los lazos invisibles que aún me atan a S.
Durante los próximos días, me sumergiré en experiencias que nutran mi alma y fortalezcan mi espíritu. Mañana asistiré a la comunión de mi sobrina, celebrando la vida y el crecimiento. El domingo, partiré hacia Conil de la Frontera, donde el mar y el sol serán mis compañeros de sanación.
He estructurado mi rutina diaria para mantenerme enfocado y presente:
Mañanas: Despertar temprano, disfrutar de un desayuno tranquilo, pasear por la playa, escribir mis pensamientos y realizar ejercicios ligeros.
Tardes: Leer libros que inspiren, explorar el entorno con curiosidad, y dedicar tiempo a actividades creativas.
Noches: Cenar sin distracciones digitales, reflexionar sobre el día y practicar la gratitud.
Además, me apoyaré en herramientas emocionales como mantras personales y una “caja de primeros auxilios emocionales” que incluirá contactos de apoyo, música reconfortante y recordatorios de mi valía.
Este proceso no es solo para olvidar, sino para recordar quién soy sin el peso del pasado. Es un acto de amor propio, de reconexión con mi esencia.
Si tú también estás en un camino similar, te invito a unirte a este viaje de sanación. Juntos, podemos encontrar la paz que merecemos.
Continuará…
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