Desintoxicación emocional – Día 2
Empieza el segundo día.
Hoy no solo preparo la maleta para unos días fuera, también hago espacio para ir dejando dentro lo justo: lo que necesito, lo que me calma, lo que me permite respirar. Lo demás, lo que pesa, lo que se cuela sin invitación en los pensamientos… eso se queda.
Esta mañana he decidido arrancarla como me gusta: activando el cuerpo para alinear también la mente. Un rato de gimnasio, luego un desayuno tranquilo y después carretera. Porque Conil me espera, sí, pero más allá del destino, lo que de verdad busco es el silencio que cura, el mar que no exige explicaciones y el sol que no juzga.
Haré una parada en el camino. Sin prisa. Sin expectativas. Con ganas de observar lo que hay fuera… pero también lo que empieza a acomodarse dentro.
Esta tarde, si todo va bien, me perderé un rato en la playa. Caminaré sin rumbo fijo. Me mojaré los pies. Y quizás, solo quizás, me descubra sonriendo sin motivo.
Porque eso, al final, es lo que busco: volver a sonreír por mí, no por nadie más.
Hoy no hay necesidad de correr. Solo de avanzar.
Y eso ya lo estoy haciendo.
Continuará…
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