801. La noche que no esperaba y que me sostuvo

By

Anoche no fue solo una cena.

No fueron platos bien presentados ni un vino especial.

Fue ella.

Fue su presencia.

Fue ese tipo de noche que no se planea… y termina quedándose contigo para siempre.

Veinticuatro horas antes ni imaginaba que estaría aquí.

Que se escaparía de su ciudad, de su rutina, de su vida, para colarse un rato en la mía.

Y sin embargo, lo hizo.

No porque yo se lo pidiera. No porque le debiera algo.

Lo hizo porque quiso.

Y eso, en estos tiempos donde todo parece condicionado, vale oro.

Anoche cenamos juntos.

Lo que comimos, sinceramente, da igual.

Un tartar de atún, unas carrilleras… poco importa eso cuando todo lo que ocurre alrededor está lleno de sentido.

Fue especial.

No por el lugar, ni por lo que dijimos, sino por lo que no hizo falta decir.

Porque todo parecía encajar, sin tener que ser perfecto.

Porque el silencio no pesaba.

Porque su mirada no me juzgaba.

Porque estar con ella… no exigía nada más que ser.

Y eso, cuando estás roto por dentro, lo es todo.

Sé que no estoy en mi mejor momento.

Que convivir emocionalmente con alguien como yo, ahora mismo, no es fácil.

Que hay días en los que mi cabeza se enreda en un pasado que no termina de irse, y mi corazón tropieza con nombres que aún no sabe olvidar.

Y aun así… ella está.

No para salvarme.

No para llenarme.

Solo para acompañarme mientras yo intento reconstruirme.

Y lo hace con una calma que no conocía.

Sin exigencias. Sin reproches.

Solo pidiéndome sinceridad.

J me hace sentir que, aunque esté en medio del proceso, también merezco amor ahora, no sólo cuando esté “arreglado”.

Y eso cambia todo.

Gracias por esa cena.

Por esa noche que no pedí, pero que necesitaba.

Gracias por hacer que, incluso con las ruinas todavía calientes, me dé cuenta de que aún se puede construir algo bonito.

Contigo, sin miedo.

Con verdad.

Con el alma como está, pero siempre abierta.

Continuará…

Posted In ,

2 respuestas a “801. La noche que no esperaba y que me sostuvo”

  1. Avatar de Mi Viaje a la Lectura

    Mereces amor siempre. A veces pienso, que a pesar de sentirnos rotos, que falta algo, o estamos dañados, nunca ha sido así: son piezas que se reacomodan para ayudarnos a crecer, para mostrarnos dónde no debemos quedarnos y guiarnos hacia el lugar donde de verdad encajamos y merecemos estar. Y tu Óscar, te mereces ser feliz. Un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

    1. Avatar de Óscar David

      Tus palabras me han hecho detenerme un instante y mirarme por dentro 🤍.
      Es cierto… muchas veces siento las grietas como heridas, pero quizá son solo piezas que intentan encontrar un nuevo lugar, una nueva forma de encajar. Y tal vez esa sea la lección: que no estamos rotos, solo en movimiento, aprendiendo a habitar espacios donde de verdad merecemos estar.
      Gracias por recordármelo. Me da paz pensar que cada paso, incluso los más dolorosos, me está llevando hacia ese lugar.
      Un abrazo enorme y sincero. 😘😘😘

      Le gusta a 1 persona

Deja un comentario