Desintoxicación emocional – Día 7
Una semana.
Siete días desde que decidí comenzar esta desintoxicación emocional.
Siete días de lucha interna, de silencios que pesan, de heridas que se abren sin avisar.
Pero también siete días de pequeñas victorias, de pasos firmes, de momentos de paz… y de amor inesperado.
Hoy no despierto igual que el primer día.
Algo dentro se ha movido. No sé si es el cansancio o el alivio, pero por primera vez en mucho tiempo, no me siento solo en el proceso.
Anoche cené con J.
Una cena sencilla, íntima, sin promesas, sin etiquetas.
Pero con todo lo que el alma necesita para descansar: compañía sincera, calma, comprensión, y una mirada que no me pide que esté perfecto… solo que esté.
Y eso, en medio de esta batalla interior, es medicina.
Sé que aún hay mucho por sanar.
Que todavía aparecen pensamientos que no quiero.
Que a veces, sin querer, me acuerdo de quien ya no está y me remuevo por dentro.
Pero esta vez no me castigo por eso.
Esta vez me lo permito.
Porque ya entendí que sanar no es olvidar de golpe, sino aprender a no doler igual.
Hoy sigo el camino.
Con el cuerpo cansado por la carrera, con la piel ardiendo por el sol, pero con el corazón un poco más tranquilo.
Porque ella está.
Porque yo estoy.
Porque, aunque no todo esté bien, hay algo dentro de mí que empieza a estar en paz.
Hoy es el día 7.
Y no me rindo.
Un día más lejos de lo que me dolía. Un día más cerca de mí.
Continuará…
Deja un comentario