Hoy tocó cita con el psicólogo como cada 13…
“A veces no sé cómo seguir… pero ya no soy el mismo que se quedaba esperando.”
Han pasado muchas cosas en las últimas semanas. Algunas pequeñas, otras tan inmensas que aún no sé bien cómo sostenerlas.
Y aunque hoy no tengo todas las respuestas, hay algo que sí sé: he cambiado.
Y no porque lo diga con orgullo, sino porque lo noto en mis silencios, en mis decisiones, en esa parte de mí que ya no se entrega con los ojos cerrados a quien no está dispuesto a quedarse de verdad.
He dejado de pensar continuamente en ella. No sé si eso significa que lo he superado… no quiero engañarme, porque ahora mismo llevo dos semanas sin verla, y a veces la distancia maquilla heridas.
Pero sí sé que ya no estoy en el lugar de antes.
Mi disponibilidad hacia ella, esa incondicionalidad que tanto me desgastó… se ha ido apagando.
No me duele que no esté. Me duele todo lo que me costó entender que no podía seguir dejándome de lado por alguien que no hacía lo mismo por mí.
Y luego está Lobo.
Mi hermano, mi amigo, mi guardián.
El que me acompañó en los peores momentos, el que no necesitaba palabras para saber cómo estaba. El que se tumbaba a mi lado en los días malos y celebraba conmigo los pocos buenos.
Y ahora ya no está.
Y hay un hueco en casa. En mi rutina. En mis tardes. En mí.
Desde que se fue, me cuesta mirarme por dentro.
Es como si hubiese perdido la referencia más fiel que tenía, como si mirar hacia dentro fuese peligroso porque sé que ahí hay una grieta que aún no sé cómo nombrar.
Y sin embargo… estoy aquí.
Sin dormir. Sin certezas. Con el pecho apretado.
Pero estoy.
Y aunque duela, eso ya es mucho más de lo que fui capaz durante mucho tiempo.
Hoy no hay lecciones. No hay frases inspiradoras.
Solo hay verdad.
Y la verdad es esta: he empezado a quererme más, incluso cuando no sé cómo hacerlo.
No necesito tenerlo todo claro.
Necesito seguir siendo sincero conmigo.
Y si hoy duele… lo dejo doler.
Pero también me digo algo que antes jamás me decía:
“No vuelvas a quedarte donde ya no te vean.”
Por Lobo.
Por mí.
Por lo que viene, aunque aún no tenga forma.
Continuará…
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