Dedicatoria:
A ti, S.
Aunque no lo leas.
Aunque no lo quieras.
Aunque ya no estés.
Lo que nunca volveré a vivir contigo
No sé ni cómo empezar esto, porque cuando el dolor se te mete en el pecho y te aprieta como si no quisiera dejarte respirar, ni las palabras parecen suficientes. Y sin embargo, aquí estoy… escribiendo, porque si no lo hago, me hundo.
Hoy no sé si quiero sanar, no sé si quiero cerrar este capítulo o simplemente dejar que duela, como cuando te rozas una herida recién hecha y, aunque sabes que no deberías, no puedes evitar pasar los dedos por ella para recordar que sigue ahí.
Porque contigo viví cosas que no voy a volver a vivir. Y no es una frase hecha, no es dramatismo. Es certeza.
Jamás volveré a ver tu sonrisa al entrar por la puerta.
Jamás volveré a notar el calor de tu cuerpo en el sofá, a mitad de una serie que ni mirábamos porque nos teníamos el uno al otro.
Jamás volveré a dormirme escuchando tu respiración tranquila sobre mi pecho.
Jamás volveré a llamarte “mi hogar” y sentir que era verdad.
Y todo eso que ya no será, pesa más de lo que quiero reconocer.
Me cuesta aceptar que todo terminó. Me cuesta aún más comprender cómo fue que, justo cuando empecé a entenderme, a descubrir lo que me pasaba, ya era tarde para nosotros. Tarde para ti.
Porque sé que tú ya has cerrado la puerta. Que estás rehaciendo tu vida. Que eres feliz. Y te lo juro… me alegro por ti. Pero también me mata. Porque te quiero tanto que con solo verte ya me duele. Y te veo. Todos los días.
Y sé que no todo fue culpa mía. Pero también sé que no supe estar, que no supe decir, que no supe enfrentar. Y cuando por fin fui capaz de empezar a hacerlo… ya no estabas.
He cambiado, S. He cambiado tanto.
Y sin embargo, existen dos cosas que no he conseguido cambiar: el amor que siento por ti y este dolor. Son las únicas cosas que no han cambiado por mucho empeño que he puesto intentándolo.
No quiero hacer de esto un reproche, ni siquiera una súplica. Solo quiero que, si alguna vez estas palabras llegan a ti, sepas qué siento. Que lo siento. Que te siento. Aún.
Y que hay cosas que uno no vuelve a vivir dos veces en la vida.
Y tú eres todas ellas.
Epígrafe:
Hay amores que no se olvidan… simplemente aprenden a doler en silencio.
Continuará…
Deja un comentario