“No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió.”
Carta que nunca llegará a tus manos
No sé si alguna vez fuiste lo que yo creí.
No sé si alguna vez sentiste todo lo que yo sentí.
Y quizás ese es el mayor dolor de todos: no saber si alguna vez coincidimos en algo más que en los cuerpos.
Porque no hay nostalgia peor que esta…
La de añorar lo que nunca sucedió.
La de echar de menos una historia que, tal vez, solo ocurrió dentro de mí.
Te imaginé distinta.
Te vestí con mis ganas de que fueras tú.
Te proyecté en un futuro en el que te quedabas, en el que lo intentabas, en el que sentías algo que al menos se pareciera a lo que yo sentí.
Y no es que tú me mintieras… quizá fui yo quien quiso creerte.
Pero duele igual.
Duele recordar momentos que nunca llegaron a existir del todo.
Duele pensarte en escenas que solo vivieron en mi cabeza.
Duele más la ausencia de lo que nunca fue, que la pérdida de lo que sí fue.
Y a veces me pregunto si estuviste ahí alguna vez de verdad, o si solo era yo abrazando una ilusión.
Si me mirabas como yo te miraba, o si solo fingías no darte cuenta.
Si alguna vez quisiste quedarte, o si simplemente supiste cómo no decir que te ibas.
Hoy entiendo muchas cosas.
Y aunque eso no me da paz, al menos me da verdad.
No eras lo que yo creí.
No sentías lo que yo sentí.
Y eso no es culpa tuya… pero tampoco deja de doler.
Solo quería que lo supieras.
Que sigo aquí, sanando los restos de algo que nunca tuvimos.
Que no lloro por ti, sino por todo lo que me prometí a tu lado.
Y que aunque duela escribirlo… al final fuiste eso:
Una historia que me conté para sobrevivir a la soledad.
Una historia que nunca sucedió, pero que todavía me pesa como si la hubiera vivido.
Epígrafe:
“A veces el duelo no es por lo perdido, sino por lo que nunca llegó a ser. Y sin embargo, pesa igual.”
Continuará…
Replica a Óscar David Cancelar la respuesta