Hay despedidas que no se pronuncian en voz alta, pero ya comenzaron dentro hace tiempo.
Hay amores que siguen vivos, aunque uno ya sepa que no va a quedarse.
Hoy me desperté con ganas de mirarte a los ojos y decirte esto:
“No te preocupes, algún día sabré irme y ya no tendrás más mensajes, indirectas, ni cualquier rastro de mí. Sólo dame tiempo, que aún te quiero.”
Y de ahí han nacido dos cartas. Una para mí, que sigo tratando de soltar. Y otra para ti, S… por si aún lees algo de esto, aunque ya no lo crea.
Carta para mí
No tengas prisa.
No te exijas que hoy duela menos de lo que duele.
No te culpes por seguir queriendo a quien ya no te cuida.
Esto también forma parte del amor: aprender a irte sin odio, cuando lo único que sigue quedando… es el cariño que no te devuelven.
Es normal que aún escribas, que aún pienses, que aún esperes a veces sin quererlo.
Pero también es justo que un día, te canses.
Y ese día está llegando.
Porque amar no debería doler tanto.
Porque mereces paz.
Y porque aunque aún te tiemble el corazón al pronunciar su nombre, ya no quieres vivir en la espera.
Estás aprendiendo a marcharte desde el amor.
Estás empezando a ser tu prioridad, aunque te cueste.
Y cuando llegue el momento, no necesitarás dejar ninguna nota.
Porque simplemente… ya no estarás.
Carta para S
No te preocupes.
Algún día sabré irme del todo.
Sin palabras, sin indirectas, sin más gestos de despedida.
Ese día no habrá rastro de mí en tu vida… y quizá entonces te preguntes por qué ya no queda nada.
Y será porque me fui cuando aún te quería.
Porque decidí dejar de esperarte sin odiarte.
Porque entendí que quedarme sólo alimentaba una herida que tú ya habías cerrado.
No es fácil decir adiós a quien aún se ama.
Pero a veces el amor no basta.
Y yo ya no quiero suplicarle espacio a nadie.
Ni demostrar lo que siento a quien no quiere verlo.
Ni explicar lo que duele cuando tú ya no escuchas.
Solo dame tiempo.
Un poco más.
Lo justo para dejar de necesitarte.
Porque quererte me salió caro… pero irme, por fin, será gratis.
Epígrafe:
“Irme no significa que haya dejado de quererte. Significa que he empezado a quererme a mí.”
Continuará…
Replica a Ana María Otero Cancelar la respuesta