912. Cuando el cuerpo dice basta… pero el alma pide más

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Llevo semanas arrastrando un cansancio que se mete hasta los huesos. No hablo solo de lo físico, aunque cada músculo parece recordarme que he exigido demasiado; hablo también de ese peso mental y emocional que no se sacude con una simple noche de sueño. El trabajo, las madrugadas, los entrenamientos, los pensamientos que no dan tregua… todo suma.

Hoy tocaba gimnasio. Mi cita habitual con el hierro, con la disciplina, con esa rutina que tantas veces me salva. Pero al abrir los ojos esta mañana, sentí el cuerpo pesado, como si cada articulación y cada fibra hubieran firmado un pacto para recordarme que no soy de acero. No es pereza, no es falta de voluntad. Es dolor. Y, al menos hoy, el dolor ha ganado la batalla a la motivación.

Podría quedarme en casa, lamentándome, justificando que “necesito un día de descanso”. Y sería cierto. Pero no soy de los que se rinden al sofá. Si no puedo cargar discos, cargaré kilómetros. Si no puedo empujar mi cuerpo en una barra, empujaré mi espíritu sobre dos ruedas.

Hoy el gimnasio se queda en pausa… y arranca la moto.

Porque la vida también se entrena en otros escenarios: en el asfalto que se abre ante ti, en el rugido del motor que se mezcla con el latido del corazón, en el viento que golpea la cara como recordándote que sigues aquí, vivo, presente.

El cansancio sigue ahí. No desaparece mágicamente porque haya cambiado de plan. Pero lo enfrento de otra forma: buscando aire, buscando horizonte, buscando esa sensación de libertad que me recuerda que siempre hay más de una manera de avanzar.

Hoy no voy a sumar repeticiones ni a romper récords de peso. Hoy voy a sumar paisajes, a romper la rutina y a recordarme que la fuerza no siempre está en aguantar… a veces también está en saber girar el rumbo.

La motivación no se pierde: simplemente cambia de forma. Y hoy, la mía tiene olor a gasolina y sabor a carretera.

Porque, a veces, la mejor victoria no es resistir… sino encontrar otro camino que te siga acercando a ti mismo.

Continuará…

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2 respuestas a “912. Cuando el cuerpo dice basta… pero el alma pide más”

  1. Avatar de Mi Viaje a la Lectura

    Hoy escuchaste tu cuerpo y tu alma. Hoy te diste prioridad. Eso es fuerza y valentía. Sé feliz!!!!

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    1. Avatar de Óscar David

      Gracias de corazón por tus palabras ❤️. Me recuerdan que cuidarse también es avanzar, aunque a veces cueste aceptar que el cuerpo y el alma piden un respiro. Hoy no fue rendirse, fue invertir en seguir caminando mañana con más fuerza. Y me alegra mucho que estés aquí, porque tus mensajes siempre tienen esa luz que hace que el día pese un poco menos. Que nunca te falte alguien que te recuerde lo valiosa que eres 🤗✨.😘😘😘

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