Hace poco recibí un comentario que me removió. Venía de alguien que, como yo, aprendió a convivir con un hueco en el pecho. Hablaba de dolor, de pérdida, pero también de esperanza… y dijo algo que me tocó profundamente: “Tu blog me ha ayudado a salir un poco de la sombra”.
Esa frase me hizo recordar que, cuando empecé con este proyecto, yo también vivía oculto entre sombras. Que lo inicié no solo para dejar un registro, sino porque mi psicólogo me lo pidió, como parte de un trabajo para aprender a reconocer y expresar lo que sentía. Hasta entonces no sabía que lo que me ocurría tenía un nombre: alexitimia.
El detonante para descubrirlo fue cuando S empezó a distanciarse de mí sin que yo fuera consciente. No vi las señales, no entendí lo que pasaba, y mucho menos supe explicarme. El origen del dolor que me acompaña está en nuestra ruptura, pero la causa real fue que no supimos comprendernos, ni a nosotros mismos ni entre nosotros. Nos hicimos daño por no saber comunicarnos. Por eso no la culpo por el final… pero sí por lo que vino después. Tenerme tanto tiempo como me tuvo, sabiendo el daño que me hacía, fue una elección consciente.
Escribir se convirtió en mi forma de abrir una puerta que había estado cerrada demasiado tiempo. Al principio, fue solo para mí. Pero pronto descubrí que lo que soltaba en estas páginas resonaba en otras personas, que veían en mis palabras un reflejo de sus propias vivencias. Y entonces pasó algo que cambió todo: entendí que este blog no es solo mío.
Es un puente.
Un puente que yo cruzo para vaciar lo que me pesa, y que otros cruzan para dejarme un pedazo de luz. Esa luz me recuerda que no estamos solos, que hay más personas intentando curarse mientras caminan, y que hablarlo nos une.
Quizá el hueco en el pecho nunca desaparezca del todo, pero con cada palabra escrita se hace más pequeño, menos dominante, menos capaz de decidir por mí. Porque ahora sé que incluso en los días más oscuros siempre hay un gesto, una palabra, una sonrisa o un instante capaz de sorprenderte y recordarte que la vida todavía guarda algo para ti.
Epígrafe:
“Escribir para encontrarse. Leer para no perderse. Vivir para descubrir que siempre hay un paso más.”
Continuará…
Replica a Óscar David Cancelar la respuesta