Por fin entendí que si alguien te quiere en su vida, lo demuestra con hechos.
Que no existen excusas que valgan cuando el corazón tiene claro a quién quiere cerca.
Que las ganas se notan, se sienten y se viven… y cuando no están, por mucho que intentes convencerte, lo sabes.
Yo lo he intentado todo. He sido paciencia, empuje, refugio, incluso cuando me dolía. Y no me arrepiento, porque amar así me ha enseñado a conocerme, a medir mi entrega y a entender mi valor.
Ojalá, algún día, haya alguien que sienta por mí lo suficiente como para hacer lo imposible por quedarse.
Hasta entonces, seguiré cuidando este lugar que soy, para que cuando llegue… quiera quedarse para siempre.
Continuará…
Replica a Ana María Otero Cancelar la respuesta