932. Ayer y hoy

By

Hace un año…

Comenzaba mi romance con las letras, consejo de mi psicólogo para que me ayudara a poder “descubrir” eso que llevaba dentro y que no podía expresar con palabras porque ni yo mismo sabía diferenciar qué era.

Dejándolo un poco “más bonito” o, mejor dicho, menos crudo pues ahora con el paso del tiempo también he ido evolucionando en lo que escribo y cómo lo hago pero a grandes rasgos fue algo así lo primero que me salió:

“Es extraño ver cómo alguien puede seguir con su vida como si nada, mientras tú te quedas atrapado en un huracán que no cesa. Ella sonríe, respira tranquila, como si haberme dejado fuera un alivio, una liberación. Y yo… yo me pierdo en noches sin sueño, en días vacíos que pesan demasiado, con un nudo en el pecho que no se deshace.

Es un dolor injusto: sentir que para ti todo cambió y para ella nada. Que mientras yo aprendo a caminar entre ruinas, ella ya corre ligera sobre un suelo limpio. Y es ahí donde duele más… en comprender que para ella dejarme fue fácil, y para mí olvidarla parece imposible.”

Hoy…

Un año después, al releer esas líneas, todavía me tiemblan las manos. Porque me recuerdo ahí: con la mirada perdida, con los ojos abiertos de madrugada, rogando al silencio que me diera una tregua. Me recuerdo arrastrando mi cuerpo como si llevara toneladas de escombros encima, sin ilusión, sin respuestas.

Me recuerdo muriendo un poco cada día, mientras ella —la misma que un día fue mi mundo— seguía sonriendo en otro lugar, como si yo nunca hubiera existido.

Ese fue mi infierno: sentir que mientras a mí me dolía hasta respirar, para ella respirar sin mí era alivio.

El cambio

Hoy no puedo decir que no duela. Duele. Pero ya no quema como entonces. Hoy, en lugar de un huracán, queda un eco. En lugar de ruinas, un camino lleno de cicatrices que me recuerdan lo que sobreviví.

He aprendido que no es justo comparar el ritmo del dolor. Que hay quienes se marchan y no miran atrás, y hay quienes se quedan atrapados en el recuerdo. Yo fui de los segundos. Y por eso mismo sé lo que cuesta salir.


“Un año después sigo entendiendo la misma verdad: que a veces para alguien eres todo… y yo para ese alguien, en realidad, no era nada.

Y no hay metáfora que lo alivie.

Duele. Y quizás duela siempre.”

Continuará…

Posted In ,

2 respuestas a “932. Ayer y hoy”

  1. Avatar de BDEB

    Duele pero de una forma distinta ¿verdad? A veces creemos que nos estamos acostumbrando a vivir con el dolor, pero yo creo que se va sanando poco a poco, cada cual a su ritmo sin prisas, y llegará el día que ya no duela, sólo pique como esa cicatriz que con el cambio del tiempo lo hace.
    Aunque aún quedan días malos me alegra leerte muchos días esperanzado y con ganas de terminar de sanar y disfrutar de la vida. Para los días malos estaremos igualmente para sostener si hace falta.
    Un abrazo Óscar. 🫂🫂😘

    Le gusta a 2 personas

    1. Avatar de Óscar David

      Gracias Blanca 🤍.
      Sí, ahora el dolor ya no quema como antes, ahora es más como esa cicatriz que dices, que a veces pica y recuerda dónde estuvo la herida, pero que también es señal de que se cerró. Supongo que sanar es eso, aceptar que hay días en los que el pasado todavía duele un poco, pero cada vez menos, y saber que lo que viene adelante también puede ser bonito.
      Y créeme, saber que estáis ahí para los días grises, me da una paz inmensa. Porque sí, sigo queriendo sanar del todo, pero también quiero aprender a disfrutar de los instantes buenos aunque no todo esté curado todavía.
      Un abrazo enorme 🫂✨ 😘😘😘

      Le gusta a 2 personas

Deja un comentario