950. El valor de soltar hasta la última chispa

By

No hace falta odiar para cerrar una puerta. Tampoco hace falta buscar explicaciones ni gastar fuerzas en justificar lo que ya no merece explicación.

Cerrar es un acto silencioso, íntimo. No suena a reproche ni a rabia, suena a decisión.

Durante mucho tiempo nos aferramos a lo que nos hirió, convencidos de que quizá, si damos un paso más, si mostramos un gesto más, tal vez algo cambie. Y en ese intento nos vamos desgastando, apagando, perdiendo pedacitos de lo que somos.

Hoy lo entiendo: no es cuestión de seguir apreciando a quien ya no tiene espacio en mi vida. Es cuestión de apreciarme a mí, de rescatar toda la energía que antes gastaba en sostener lo insostenible.

La indiferencia no es frialdad, es libertad.

Es elegir no dar más valor a quien ya no lo merece.

Es dejar de alimentar egos ajenos para empezar a construir el mío.

No la odio, no la extraño, no la sigo.

Simplemente ya no la aprecio. Y en ese acto, que parece tan pequeño, encuentro la semilla de algo mucho más grande: la vida que quiero, con la gente que sí sabe quedarse, con las batallas que sí merecen ser peleadas, con la calma de quien al fin decide ser dueño de sí mismo.


“Dejar de apreciar lo que me destruyó es la forma más pura de volver a quererme.”

Continuará…

Posted In ,

2 respuestas a “950. El valor de soltar hasta la última chispa”

  1. Avatar de Mi Viaje a la Lectura

    Las heridas no sanan al ritmo de nuestras expectativas. Sanar toma tiempo, especialmente cuando todavía sostenemos aquello que nos hiere. Amar a alguien que nos lastima es como abrazar a un puercoespín: duele incluso en medio del cariño. Siempre has sido dueño de ti mismo, solo que estabas entregando tu cuidado a quien te lastima. Siento que las cosas van mejor para ti, y me alegra. Un abrazo enorme y que tengas un bonito día.

    Le gusta a 1 persona

    1. Avatar de Óscar David

      Qué cierto es lo que dices: a veces uno mismo se aferra a lo que duele, y en ese abrazo lo único que consigue es profundizar más la herida. Supongo que aprender a soltar también es aprender a cuidarse, aunque tarde en llegar. Poco a poco voy entendiendo que el tiempo tiene su propio ritmo, y que lo importante es no dejar de caminar, aunque a veces los pasos sean lentos.
      Gracias por recordármelo con tanta claridad y por alegrarte de mis pequeños avances. Un abrazo enorme de vuelta, con todo mi agradecimiento. 😘

      Le gusta a 1 persona

Replica a Óscar David Cancelar la respuesta