961. El día que deje de doler

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I. Esperanza rota

Dicen que con el tiempo todo pasa.

Que un día dejará de doler.

Que otro amor llegará con la calma que este nunca trajo.

Y quiero creerlo.

Quiero pensar que hay alguien ahí afuera, esperando entrar donde todo sigue en ruinas.

Que un día el corazón abrirá la puerta sin temblar por lo que perdió.

Camino con esa fe diminuta.

Con esa esperanza casi invisible.

Pero cuando cae la noche, cuando el ruido se apaga y todo queda en silencio, hay algo que me quiebra por dentro: no sé si quedará algo de mí para ofrecer.

No sé si después de tanto… quedará alguien capaz de hacerme sentir otra vez.

Porque a veces la vida no te deja sin amor.

Te deja sin ganas.


II. Melancolía

Hoy duele.

No quiero detalles.

No busco razones.

Solo duele.

Hay fechas que pesan.

Que arañan.

Que no entienden de tiempo ni de distancia.

Que te rompen aunque jures haber sanado.

Hoy es una de esas.

La memoria es cruel.

Trae de vuelta lo que intentas enterrar.

Lo que no pediste recordar.

Y sí…

Duele todo.

Lo que fuimos.

Lo que no.

Lo que se rompió en silencio.

Pero ya no es el mismo dolor.

Ahora sé cosas que antes no entendía: que quien creyó dejar huella solo dejó cicatrices, que quien pensó tener un sitio eterno no supo cuidarlo, que quien un día fue todo hoy es apenas un nombre vacío.


III. Rabia contenida

Hoy vuelve a doler.

No sé si es la fecha, los recuerdos o esa parte de mí que todavía sangra aunque finja que no.

No busco explicaciones.

No las quiero.

Pero hay días en que todo lo callado grita.

Hoy es uno de esos.

Y sí… duele.

Duele lo que no fue.

Duelen las risas que mataste.

Duelen los silencios que gritaban que ya no había nadie al otro lado.

Pero escucha bien esto: quien creyó que dejaba huella… solo dejó cicatrices.

Quien pensó que siempre tendría un lugar… no entendió que los sitios se pierden cuando no se cuidan.

Quien un día fue todo… hoy es apenas un recuerdo que ya no pesa igual.

No sé cuándo dejaré de extrañarte.

Pero cuando pase, no será por ti.

Será por mí.

Porque ya no pienso quedarme donde solo aprendí a romperme en silencio.


“Un día dejaré de doler… y ese día tú dejarás de existir en mí.”

Continuará…

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4 respuestas a “961. El día que deje de doler”

  1. Avatar de Mi Viaje a la Lectura

    Algún día dejará de doler, por ti, por lo que eres, por lo que todavía tienes que vivir. Hay días de días, donde todo pesa más. Aquellos recuerdos que se instalan en un día específico cuya fecha nunca olvidas. En mi caso, cuando son tantos años y todos los días parecen tener un recuerdo, solo te acostumbras, recuerdas con amor y agradecimiento y tratas de generar nuevos recuerdos, que te obliguen a pensar que cada día de vida, que cada instante vale la pena hacerlo inolvidable. Te abrazo desde la distancia, esperando que en medio del dolor encuentres motivos para sonreir de verdad.

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    1. Avatar de Óscar David

      Gracias, Abril 🙏. Existe un motivo que me hace sonreír todos los días, y de verdad que lo valoro mucho… pero supongo que en ocasiones el corazón va más despacio que la cabeza. A veces sigue doliendo, incluso cuando todo parece ir bien, y cuesta un poco más soltar esos recuerdos que pesan. Supongo que es parte del proceso… aprender a dejar que el tiempo y lo nuevo vayan ganando espacio sobre lo que duele. Te abrazo también, gracias por estar siempre con esas palabras tan llenas de luz ✨. 😘😘😘

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  2. Avatar de Mi Viaje a la Lectura

    Solo respira y permite que duela. El dolor no sana por sí mismo, pero a veces lo necesitamos para reconocer dónde está la herida y comenzar a trabajar en ella. No todos los días tenemos que sonreír; hay días en los que lo único necesario es comprender para poder sanar. Darse permiso para sentir, es parte del camino. Los pensamientos se pueden cuestionar, reestructurar o cambiar con cierta rapidez, pero, los sentimientos, en cambio, no obedecen a la lógica inmediata; no desaparecen solo porque uno entienda que “no debería sentirlos”. Muchas veces la cabeza sabe una cosa (“no me conviene”, “ya debería soltar”), pero el corazón sigue en otro lugar. No puedes obligar a alguien a sentir, ni obligarte a ti mismo a dejar de hacerlo. El corazón casi nunca escucha a la cabeza…

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    1. Avatar de Óscar David

      Gracias, Abril. Es tal cual lo dices… La cabeza puede entender que ya no hay nada que cuidar, que es momento de soltar, pero el corazón va a otro ritmo, uno que no siempre obedece a la lógica. Supongo que ahora estoy en ese punto en el que duele menos, pero todavía hay días en los que todo pesa un poco más de la cuenta. Me estoy permitiendo sentirlo, sin prisa, sin obligarme a nada… porque creo que solo así el corazón y la cabeza, algún día, van a empezar a caminar en la misma dirección. Gracias por recordarme que está bien no forzar nada. 😘😘😘

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