Ha pasado más de un año desde que se fue… o me dejó… o la perdí.
A estas alturas ya no importa qué verbo use.
Lo único que importa es que en todo este tiempo todo cambió. Yo cambié.
Hoy no puedo decir que valga más o menos que antes. Solo puedo decir que me miro con otros ojos. Que ya no soy el mismo. Que ahora sé que soy un hombre distinto, una mejor persona, alguien que no tiene miedo a mostrarse con todo lo que es.
Antes callaba problemas, emociones, dudas… porque creía que así evitaba molestar. Que amar era dar solo la parte bonita, la versión perfecta de uno mismo. Ahora sé que no. Que el amor también es cargar juntos con lo que pesa. Que esconder lo que duele no protege a nadie: aleja.
Hace unos meses habría querido demostrárselo a ella. Como si su validación fuera necesaria para confirmar mi cambio. Hoy no. Hoy sé que no necesito pruebas para nadie. Que mi valor no depende de quien lo vea o no lo vea.
Mi valor es distinto porque asumo mis errores, porque reconozco lo que siento y lo que quiero. Porque ya no me da miedo hablar, ni luchar, ni tomar la decisión que haga falta.
Porque hoy sé que quien me quiera… tendrá que hacerlo con todo. Con mi luz, con mis sombras, con lo que soy y con lo que aún estoy aprendiendo a ser.
“Ya no busco validación. Busco verdad. Y para eso, ya no me tiembla la voz.”
Continuará…
Replica a Óscar David Cancelar la respuesta