Hay días en los que llegas al final con la sensación de haberlo dado todo.
El cuerpo agotado, la mente pidiendo tregua, y el corazón… intentando seguir adelante como puede.
Porque no es solo el trabajo, ni las horas sin parar.
Es el peso de todo lo que llevas dentro, lo que callas, lo que sientes, lo que intentas dejar atrás y a veces vuelve sin avisar.
Y aun así, incluso en esos días donde apenas te quedan fuerzas, hay algo en ti que sigue en pie.
No es valentía, ni orgullo.
Es pura necesidad de no rendirte.
A veces la vida no necesita héroes.
Solo personas que, aunque estén cansadas, se prometen a sí mismas que mañana será otro día… y que lo van a intentar de nuevo.
“Porque incluso en los días más largos, siempre hay algo dentro que se niega a rendirse.”
Continuará…
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