Hay días que no son finales ni comienzos, solo un punto y aparte.
Un espacio en medio del ruido donde respiras, miras atrás, y entiendes que aunque no todo haya tenido sentido, de alguna forma, todo te ha traído hasta aquí.
No es nostalgia, tampoco es euforia.
Es esa sensación extraña de haber sobrevivido a tanto y, aun así, tener la certeza de que lo mejor todavía está por escribirse.
A veces la vida es así: no te avisa cuando cierra una puerta, pero te deja una ventana abierta con la brisa entrando para que sepas que hay algo más allá de lo vivido.
Hoy no voy a correr para llegar antes, ni voy a quedarme quieto mirando el pasado.
Hoy simplemente acepto este lugar intermedio.
Este instante que no duele ni promete nada, pero que me recuerda que siempre hay un siguiente capítulo.
Porque por muy larga que haya sido la historia hasta aquí, todavía queda mucho por escribir.
“La entrada 999 no es el final… es solo la respiración antes de seguir.”
Continuará…
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