1001. Cuando el tiempo enseña

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El tiempo no borra.

Las cicatrices siguen ahí, como mapas silenciosos de lo que dolió alguna vez.

Lo que hace el tiempo es distinto: te enseña a caminar con esas marcas, a respirar sin que el pasado te ahogue, a seguir viviendo, aunque no todo haya sanado del todo.

Aprendes —a veces tarde, a veces de golpe— que darlo todo por alguien es la forma más silenciosa de desaparecer.

Porque cuando te entregas por completo, cuando amas sin reservas, sin dejar nada para ti, corres el riesgo de perderte en la otra persona hasta que un día descubres que tu nombre ya no suena en tu propia historia.

Y entonces entiendes.

Que tu felicidad depende de ti.

Que no puedes ponerla en corazones que no saben sostenerla.

Que la paz no llega de fuera ni la trae nadie en sus manos.

Que hay que volver a uno mismo, porque ahí está la única llave para seguir viviendo sin vaciarse por dentro.

El tiempo no borra.

Pero enseña.

Y, si le dejas, te recuerda que algunas heridas sólo dejan de doler cuando decides no abrirlas nunca más.


“El tiempo no cierra heridas… pero te enseña a vivir sin sangrar en las mismas.”

Continuará…

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3 respuestas a “1001. Cuando el tiempo enseña”

  1. Avatar de Mi Viaje a la Lectura

    Como siempre Óscar, gracias por tus palabras y por recordarme que la prioridad debe ser uno mismo: nuestros sueños, nuestras metas, nuestra paz mental y aquello que realmente nos hace felices. Después de eso vienen la familia, los amigos… y la fortuna inmensa de encontrar a alguien que quiera acompañarte en ese camino y con quien desees compartir todo eso. Y, con el tiempo, esa persona se convierte no solo en tu pareja, sino también en tu mejor amigo y en parte de la familia que eliges.
    En ese momento puedes entregarte por completo, amar sin reservas y sin miedo a, a veces, perderte un poco en la otra persona, porque entiendes que, aunque la felicidad depende de ti, también puedes apoyarte en corazones que te van a cuidar. Y si no lo hacen, no pasa nada: siempre puedes volver a ti mismo, sin vaciarte, solo llenándote del amor que tienes, del que das y del que las personas que te quieren bien pueden ofrecer.
    Amar no es vaciarse, es fortalecerse: crecer y volverse más fuerte gracias a lo que compartimos con la otra persona.
    Un abrazo enorme Óscar.

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    1. Avatar de Óscar David

      Me gusta mucho cómo lo dices, Abril… y ojalá siempre fuera así de sencillo, tan bonito y tan libre de miedos. Supongo que, cuando uno ya se ha perdido una vez, siempre queda ese temor a volver a hacerlo. Pero me gusta pensar que, con el tiempo, uno aprende a dar y a compartir sin dejar de cuidarse, a querer con todo pero sin soltar la mano propia en el camino. Quizás de eso también se trata: de encontrar ese equilibrio sin dejar de creer en lo que puede venir. Un abrazo enorme. 😘😘😘

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      1. Avatar de Mi Viaje a la Lectura

        No es sencillo, ni está libre de miedos. Entiendo el temor: también me he sentido rota en mil pedazos e incapaz de repararme. Pero lo intento… y sé que será diferente, soy más fuerte, me conozco mejor y sé que pase lo que pase, valdrá la pena.

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