1025. En absoluto silencio

By

Estuve deprimido y con ansiedad hace poco… y nadie se dio cuenta.

Iba a trabajar cada día, cumplía, sonreía, ayudaba.

Respondía mensajes, escuchaba a quien lo necesitaba, seguía siendo esa persona que intenta estar bien aunque por dentro se estuviera desmoronando.

Porque a veces el dolor no grita, sólo se disfraza de rutina.

Y el cansancio no se nota, porque uno aprende a disimularlo bien.

Aprende a seguir, aunque la cabeza sea un laberinto y el corazón, un peso que cuesta sostener.

Mi vida era un caos, pero nunca usé eso como justificación para herir a nadie.

Y ese, aunque pocos lo comprendan, es uno de los mayores actos de fortaleza.

Seguir siendo buena persona cuando el mundo te pesa, cuando apenas puedes contigo mismo, cuando lo más fácil sería volverte frío o distante.

Pero no lo hice.

Porque entendí que la oscuridad no se apaga con más oscuridad.

Y que incluso en medio de mis ruinas, podía elegir no convertirme en aquello que me dolía.

Estuve mal, pero aún así fui amable.

Estuve roto, pero seguí cuidando.

Estuve agotado, pero nunca dejé de intentarlo.

A veces el mayor ejemplo de amor propio no es sonreír, sino no dejar que el dolor te cambie la esencia.

Porque, aunque nadie lo viera,yo seguí siendo yo.

Y eso —en absoluto silencio—fue mi manera de resistir.

Continuará…

Posted In ,

5 respuestas a “1025. En absoluto silencio”

  1. Avatar de Sandrinne Élan

    Me ha conmovido mucho lo que escribes. Pero fíjate, yo creo que el estar mal no debería cambiar nuestra esencia… que el dolor no nos obliga a ser más duros, ni a escondernos detrás de la amargura. Creo que lo difícil —y lo valiente— es justo eso: seguir siendo uno mismo, incluso en la oscuridad. No porque no duela, sino porque en ese acto silencioso de no perder la luz, también se sana algo muy profundo. Normalizamos que cuando estamos mal tenemos que resguardarnos, hacernos más fríos y es todo lo contrario.
    Tu texto es precioso y muy real, pero siento que a veces nos enseñan a admirar demasiado el aguantar. Estar mal y seguir cuidando puede parecer fortaleza, pero en realidad creo que la verdadera fuerza está en parar, en cuidarse uno mismo, en no disimular lo que duele. No se trata de esconder el cansancio, sino de elegir bien a quién tener cerca mientras sanas. Porque no siempre hay que resistir… a veces también se puede descansar.

    Le gusta a 2 personas

    1. Avatar de Óscar David

      Gracias, Sandrinne.
      Me ha gustado mucho lo que dices, porque creo que tienes toda la razón: a veces confundimos fortaleza con resistencia, y no es lo mismo.
      Durante mucho tiempo pensé que seguir adelante sin detenerme era la única forma de no caer, pero con el tiempo he entendido que también hay una enorme valentía en parar, en reconocerse roto y en darse el permiso de descansar.
      No perder la esencia no siempre significa continuar igual; a veces también significa dejarse cuidar, soltar el peso y simplemente respirar.
      Quizás en ese punto intermedio entre seguir y detenerse, entre resistir y descansar, es donde realmente se sana.
      Gracias por leer y por recordarlo con tanta claridad.
      Un abrazo grande.

      Le gusta a 1 persona

  2. Avatar de BDEB

    No sabes cuanto te entiendo. Por algún motivo nos cuesta hacer ver como nos sentimos, aunque aquí en forma de palabras lo gritamos, quizás porque no aguantamos más y tiene que salir, pero siempre sin dañar a nadie, justo lo contrario, echando una mano a todo aquel que lo necesita.
    Eres así y tu forma de actuar me suena más de lo que te imaginas, mejor no pedir ayuda, yo puedo y para que voy a molestar si tampoco es para tanto ¿verdad? Ayyyy.
    Un hola es suficiente si lo necesitas.
    Nada más que añadir más que un fuerte abrazo 🫂🫂😘

    Le gusta a 1 persona

    1. Avatar de Óscar David

      Gracias, Blanca.
      Creo que a veces esa es la contradicción más dura: saber escuchar, acompañar y cuidar a los demás, pero no saber hacerlo del todo con uno mismo. Nos acostumbramos a minimizar lo que sentimos, a convencernos de que no es para tanto… hasta que el cuerpo o la mente dicen basta y nos obligan a parar.
      Supongo que por eso escribir se convierte en una especie de válvula de escape: porque en las palabras no hay juicio, solo desahogo. Y en ese grito silencioso, uno se permite por fin sentir.
      Gracias por estar ahí siempre, por leer con el corazón y por entender sin que haya que explicar demasiado.
      Un abrazo enorme 🫂

      Le gusta a 1 persona

  3. Avatar de Lincol Martín

    Un texto profundo y real. Refleja con honestidad la fuerza silenciosa de quien lucha por dentro sin dejar de ser luz para los demás. Una muestra de verdadera fortaleza y amor propio.

    Le gusta a 1 persona

Replica a BDEB Cancelar la respuesta